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Mexico Perspective: Air Pollution (Spanish)

Información

Según el Banco Mundial, la contaminación del aire mata a casi 33 mil mexicanos cada año. Casi 20.000 de estas muertes se deben a la contaminación del aire exterior, principalmente en pueblos y ciudades. Las restantes 13.000 provienen de la contaminación del aire de los hogares, causada por cocinar con leña y otros combustibles sólidos. Esto afecta principalmente a las comunidades rurales.

Tanto en las ciudades como en el campo, la causa es la misma: pequeñas partículas en el humo que respiramos, y que pueden conducir a enfermedad pulmonar crónica, a infecciones respiratorias agudas, cáncer de pulmón, enfermedades del corazón y derrames cerebrales. Esto no sólo afecta a América Latina, sino que es un problema mundial que causa más de 6 millones de muertes en el mundo cada año.

La contaminación del aire es un problema real en México, causando aproximadamente una de cada 17 (5,9%) de todas las muertes en el país. Es la octava causa de muerte, después de factores como la dieta, la presión arterial alta, el sobrepeso, el alcohol y las drogas, el tabaquismo y el sedentarismo.

Las más peligrosas de las partículas en el aire se conocen como PM2,5 (partículas de menos de 2,5 milésimas de milímetro de diámetro) que pueden penetrar profundamente en los pulmones. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha establecido un límite para la contaminación promedio del aire ambiental exterior de 10 microgramos (milésimas de gramo) de PM2,5 por metro cúbico de aire (10μg/m3). Sin embargo, las concentraciones medias en la Ciudad de México son de alrededor de 25μg/m3, y en el rango de 20-36μg/m3 en Puebla, Toluca y Monterrey.

Este nivel de contaminación es moderada, pero al menos 10.000 vidas al año podrían salvarse mediante la reducción de las concentraciones de PM2,5 en el aire ambiental exterior hasta 15μg/m3, el objetivo provisional de la OMS. Pero esto sería mucho más caro que salvar un número similar de vidas mediante la reducción de la contaminación del aire interior.

Más de 16 millones de mexicanos - más de uno cada ocho - cocina principalmente con leña o carbón y muchos hogares los utilizan como combustibles secundarios. Los niveles de contaminación en estos hogares rurales pueden ser 6-15 veces mayores que en las zonas urbanas y esto puede dañar gravemente la salud. Para la persona que realiza la cocción, las concentraciones de PM2,5 en el aire respirado son 11 a 26 veces superiores a la recomendación de la OMS.

Simplemente reemplazar las chimeneas y cocinas tradicionales con cocinas mejoradas con chimeneas reduce esta exposición a la mitad, pero el promedio sigue siendo aproximadamente 80μg / m3, aún ocho veces el límite recomendado. Para hacer mayores mejoras, los hogares tienen que hacer la transición hacia el propano más caro (GLP). El uso de gas como principal combustible es una razón clave por la que las zonas urbanas tienen menos contaminación. Si todos los hogares rurales utilizaran GLP, la contaminación podría reducirse a 25μg / m3 o menos, pero la exposición sería tal vez el doble si sólo una fracción de los hogares cambiara.

La adopción de cocinas mejoradas reduciría la exposición a PM2,5 a la mitad y reduciría el riesgo de enfermedad y muerte en un 30%. Yendo más lejos y utilizando GLP reduciría la enfermedad y la muerte en 43 a 64%. Y alcanzar el objetivo de calidad del aire de la OMS podría reducir las muertes y enfermedades en un 90%.

Las cocinas mejoradas como Eco-Stove en el estado de Hidago cuestan 2.200 pesos, pero queman sólo alrededor de la mitad de la cantidad de leña utilizada en cocinas tradicionales, por lo que hay ahorros en costos de combustible. Por otro lado las cocinas de GLP cuestan 3.000 pesos, pero el combustible puede costar otros 3.000 pesos al año.

Para ambos casos, los beneficios en la salud, más el ahorro de combustible superan ampliamente el costo. En promedio, invertir un Peso en cocinas mejoradas produciría beneficios por valor de más de ocho pesos. Para la conversión a GLP, los beneficios serían por valor de dos pesos o más. El GLP es sin duda la mejor opción, pero no todos los hogares actualmente podrán costearlo.

Un objetivo intermedio razonable es la de convertir la mitad de los hogares que queman combustible sólido en cocinas mejoradas con una chimenea y la otra mitad a cocinas de GLP. Ambas provocarían una mejora real en las vidas de las personas. Esto reduciría la incidencia de muerte y enfermedad en un 37% y salvaría 4.700 vidas al año. El costo total sería de aproximadamente 9 mil millones de pesos cada año, pero los beneficios se valuarían en unos 25 mil millones de pesos.

La conversión de todas las casas a GLP salvaría otras 3.400 vidas al año. El costo total sería de unos 16 mil millones de pesos al año, pero los beneficios anuales ascenderían a cerca de 40 mil millones de pesos. Parte de este aumento se debe a la eliminación del fuego de leña, lo que lleva a un aire más limpio en la comunidad.